De la cima de Hollywood al ostracismo: el ascenso y caída de Kevin Spacey
Hace apenas una década, Kevin Spacey era uno de los actores más respetados y poderosos del mundo. Dos premios Óscar (1996 y 2000), protagonista indiscutible de House of Cards, director artístico del prestigioso teatro Old Vic de Londres y una carrera que parecía intocable.
Todo cambió en octubre de 2017, cuando el actor Anthony Rapp lo acusó públicamente de haberlo agredido sexualmente en 1986, cuando Rapp tenía 14 años.
En cuestión de días, decenas de hombres –actores, empleados de teatro y asistentes– denunciaron comportamientos similares que abarcaban desde tocamientos no consentidos hasta intentos de violación.
La reacción fue inmediata y devastadora:
• Netflix lo despidió de House of Cards y borró su presencia de la última temporada.
• Su agencia y su publicista lo abandonaron.
• La película All the Money in the World volvió a rodar todas sus escenas sustituyéndolo por Christopher Plummer a semanas del estreno.
• La Academia de Hollywood lo expulsó junto a Harvey Weinstein y Bill Cosby.
En el terreno penal, Spacey fue absuelto en 2022 en EE.UU. (caso Rapp) y en 2023 en Londres de nueve cargos de agresión sexual contra cuatro hombres. Sin embargo, la absolución penal no significó rehabilitación pública: el daño reputacional fue irreversible lo dejó sin ofertas relevantes de trabajo.
Hoy, a los 66 años, enfrenta un nuevo juicio civil en Reino Unido programado para octubre de 2026, donde tres demandantes reclaman indemnización por daños psiquiátricos y pérdidas económicas derivadas de supuestas agresiones entre 2000 y 2013.
Spacey sigue negando todas las acusaciones y asegura que muchas son “mentiras deliberadas por dinero”. De ícono admirado a figura non grata en menos de un lustro, la trayectoria de Kevin Spacey se ha convertido en uno de los ejemplos más extremos de cómo el movimiento #MeToo pudo derribar a una superestrella de Hollywood en plena cima.
